Boletín BIREME n° 2

Comunicación Científica en Salud en la Región

La comunicación científica, así como la propia ciencia, evoluciona rápidamente y es necesario seguir y comprender tales cambios. En este sentido, la Oficina del Director Asistente de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) por medio de sus instancias BIREME y Biblioteca y Redes de Información, ambos pertenecientes al Área de  Gestión del Conocimiento, Bioética e Investigación (acrónimo KBR en inglés para Knowledge Management, Bioethics and Research) capacitan investigadores, profesionales de la salud, tomadores de decisión y estudiantes en temas actuales de comunicación científica por medio de cursos presenciales en Brasil y en la región de América Latina y el Caribe.

BIREME viene desarrollando e impartiendo cursos de comunicación científica y recientemente, desde 2014, capacitó a más de 450 participantes de Secretarías Municipales y Estaduales de Salud e instituciones de enseñanza e investigación en varios estados brasileños. Para el 2017 están programadas capacitaciones en otros estados y países de la Región. El área de KBR, además de realizar cursos de escritura científica en la región, es responsable por la gestión editorial de la Revista Panamericana de Salud Pública, la revista oficial de la OPS/OMS, que publica una gran parte de los artículos científicos sobre los temas prioritarios de salud de los países. Por otra parte, para un futuro cercano se estudia la creación de recursos educacionales abiertos y de cursos en línea sobre dicha temática.curso_ccs

Comunicación científica: un cambio de paradigma

En la actualidad, la comunicación científica pasa por un cambio de paradigma similar al que se observó a fines de los años 90’, cuando el surgimiento de la WorldWide Web y el aumento abusivo de los precios de las subscripciones de revistas practicados por los publishers multinacionales que dominaban el mercado editorial global, en el episodio conocido como la crisis de las publicaciones seriadas, impulsaron el movimiento de Acceso Abierto. En dicha oportunidad, muchos no lograban concebir que la publicación en línea sería adoptada en tan amplia escala en todo el mundo en detrimento de la versión impresa, reduciendo plazos y costos, aumentando la eficiencia del proceso editorial y permitiendo la inmediata puesta en común de la información, además de muchas otras posibilidades por medio de las nuevas tecnologías de información y comunicación. La eliminación de las barreras económicas en el acceso a los contenidos, así como las de copyright, reglamentadas y establecidas por licencias como la Creative Commons, permiten distintos grados de acceso, edición y uso de la información.

Pasados casi 20 años, la publicación de resultados de investigación se encuentra actualmente en el vértice de una nueva era. Pilares sólidos que la sostienen son cuestionados, surgen nuevas formas de publicación e índices de impacto consagrados ahora son vistos con desconfianza. Al fin y al cabo, ¿qué pasa con la comunicación científica como la conocemos?

La publicación en línea llevó al surgimiento de nuevas formas de publicación. Al intentar compensar las dificultades en el acceso a los contenidos impuestos por los publishers comerciales que todavía dominan en alguna extensión el mercado editorial académico, surgieron repositorios de postprint. Denominados como la Vía Verde[1] de la publicación en acceso abierto, repositorios institucionales y temáticos se tornaron relevantes por medio de mandatos de instituciones de investigación, agencias de financiamiento y gobiernos alrededor del mundo. El principal objetivo de los repositorios es reunir las publicaciones de una institución en acceso abierto, incluso si son obligados a respetar los periodos de embargo impuestos por los publishers. Hasta aquí no hay nada nuevo. Sin embargo, más recientemente surgieron repositorios de preprints, como arXiv[2], que se destinan a publicar rápidamente resultados preliminares de investigación sin que ellos pasen por revisión por pares. Los documentos son aprobados por los editores del repositorio y son expuestos a comentarios y a la crítica de la comunidad científica mundial. Una vez perfeccionados por medio de sucesivas versiones y luego consolidados, los artículos pueden entonces ser sometidos a la publicación formal en revistas. BioRxiv[3] publica preprints en el área de las ciencias de la vida desde 2013 y resulta una valiosa alternativa para compartir rápidamente resultados de investigación sobre temas que requieren atención inmediata, como la infección por el virus Zika, la epidemia de Ébola, y otros. Se encuentran en fase de lanzamiento repositorios de preprints en las áreas de química (ChemRxiv), ciencias sociales (SocArXiv), psicología (PsyArXiv) e ingeniería (engRxiv).

La motivación para el surgimiento de los preprints, además de la celeridad en la publicación, es experimentar una nueva forma de peer review, denominada evaluación por pares pos-publicación. En dicha modalidad, los artículos pre evaluados por los editores del repositorio en lo que se refiere a ámbito, originalidad y consistencia metodológica son publicados antes de la evaluación por pares formal, pero están expuestos al escrutinio de toda la comunidad científica después de su publicación. La principal crítica al proceso tradicional de peer review es que, además de retrasar la diseminación de la investigación, no constituye – en todas las situaciones – un filtro para veracidad, precisión o calidad de los artículos, atribuyendo un sello de calidad que muchas veces no se justifica. Todos sabemos que cuidadosas evaluaciones por pares, que realmente contribuya para perfeccionar los artículos, no son una regla general.

En este escenario, la evaluación de la ciencia por medio de índices de impacto basados en citas suena – o debería sonar – como algo superado. Al recordar que el Factor de Impacto fue creado en 1975 como una métrica para apoyar la elección de revistas por subscripción en bibliotecas académicas, su utilización para evaluar a la investigación y a los investigadores resulta, por lo menos, imprecisa e inadecuada. Sociedades científicas e instituciones académicas se han manifestado públicamente para desalentar su uso en procesos de contratación de investigadores y proyección en la carrera. Otros índices similares, como SCImago Journal Rank, Eigenfactor, Article Influence, Índice h y Qualis-Capes no pasan de variaciones de un mismo concepto y también hay que utilizarlos con moderación.

Como alternativa, surgen en el 2010 las métricas alternativas, o altmetrics. El índice Altmetric[4] es una forma innovadora de medir el impacto y la usabilidad de un artículo además de su cita por otras publicaciones, ya que incluye uso y download, puesta en común en redes sociales académicas como Mendeley, CiteULike y Zotero, y no académicas como Facebook, Twitter, YouTube, Google+, LinkedIn, y Wikipedia, además de blogs, noticias, documentos de políticas públicas, repositorios de preprints, y etc. Se estima que, si consideramos tan solo las citas formales en artículos, estamos dejando de lado  más del 50% das publicaciones científicas producidas en todo el mundo. Las altimetrías tienen el objetivo de incluir estas publicaciones y otorgarles el debido reconocimiento.

[1] Además de tal modalidad, existe la Vía Dorada, que consiste en revistas totalmente de acceso abierto, y revistas híbridas, publicaciones por subscripción que ofrecen artículos en acceso abierto mediante el pago de una tasa.

[2] Repositorio de publicaciones en el área de física, matemáticas, astronomía y ciencias afines creado en 1991 en la Universidad Cornell, en Estados Unidos.

[3] bioRxiv – http://biorxiv.org/

[4]Altmetric – https://www.altmetric.com/

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