Boletín BIREME n° 27

Conferencias Magistrales del CRICS10 inspiran innovaciones

El extenso y amplio programa científico del CRICS10, enfocado en la contribución de la evidencia y del conocimiento para alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030, incluyó tres Conferencias Magistrales proferidas por expertos de Brasil, Ecuador y Estados Unidos, que aportaron información relevante, ideas innovadoras y enfoques transformadores a las discusiones ocurridas a lo largo del Congreso.

El tema de la salud está presente en varios de los Objetivos de la Agenda 2030, la cual establece las metas a seguir en los próximos años por los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el desarrollo sostenible. Más recientemente, la Región de las Américas ganó un marco político-estratégico específico para la salud que es pionero en todo el mundo: la Agenda de Salud Sostenible para las Américas (ASSA) 2018-2030.

La ASSA 2030 fue el tema de la conferencia de apertura del CRICS10, presentada por Cristina Luna, del Ministerio de Salud Pública de Ecuador, en la noche del martes, 4 de diciembre

“La ASSA 2018-2030 es el compromiso más grande acordado por ministros de la salud a nivel regional”, definió la Dra. Cristina Luna. El documento fue elaborado por un grupo de trabajo compuesto por representantes de 18 países de la Región, con la presidencia de Ecuador y vice-presidencia de Panamá y Barbados, en un proceso que contó con amplia participación pública, a través de consultas realizadas durante un año, entre octubre de 2016 y septiembre de 2017.

luna“Algunas metas fueron adaptadas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS [de la Agenda 2030 de la ONU] para atender a las necesidades regionales”, explicó la Dra. Luna. La ASSA 2018-2030 es compuesta por  60 metas distribuidas por los 11 objetivos – dos de los cuales se relacionan directamente con el tema del CRICS10: el objetivo número 6, “Fortalecer los sistemas de información en salud para apoyar la formulación de políticas y la tomada de decisión basadas en evidencias”, y el número 7, “Desarrollar la capacidad de generación, transferencia y uso de la evidencia y del conocimiento en materia de salud, promoviendo la investigación, la innovación y el uso de la tecnología”, ambos compuestos por dos metas cada uno.

Para la Dra. Luna, “la gestión eficiente de la información está directamente relacionada al desarrollo, al bienestar y a la equidad de salud de los pueblos, a través de tomadas de decisión informadas, oportunas y basadas en evidencia”.

La segunda Conferencia Magistral del CRICS10 fue proferida por Amanda Wilson, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (National Library of Medicine, NLM[1]), el miércoles (5) por la mañana. Con el tema “NLM como plataforma para descubiertas biomédicas y salud informada por datos: fundamentos para la colaboración en ciencia abierta”, la Dra. Wilson relató los esfuerzos de los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH) en la gestión de la información para una salud basada en datos.

amanda“Los datos son importantes para la investigación, pero también para el acompañamiento detallado del paciente”, dijo. Según la Dra. Wilson, la tecnología puede auxiliar en el tratamiento de forma individual, por ejemplo, a través de aplicativos que recuerden la hora de tomar el medicamento – y que además informan al médico y mantienen un registro de la medicación tomada por el paciente. Además, las personas interactúan con el sistema de salud en diversas ocasiones de sus vidas, generando un volumen inmenso de información. En ese contexto, la Dra. Amanda Wilson argumenta que la tecnología permite generar datos colectivos que pueden llevar a mejoras en la salud.

Actualmente, los datos en salud son el enfoque de las iniciativas de la NLM y forman la base del plan estratégico de la institución, resumido en tres objetivos presentados por la Dra. Wilson en su conferencia: 1) acelerar la descubierta y los avances en salud a través de la investigación basada en datos; 2) alcanzar a más personas, de más maneras, mejorando la diseminación y el compromiso; 3) construir una fuerza de trabajo para investigación y salud orientada por datos. De acuerdo con la Dra. Wilson, las asociaciones con agencias federales, industria, academia y organizaciones internacionales son esenciales: “uno de los compromisos es trabajar en asociaciones estratégicas para alcanzar los objetivos”, resaltó.

Compartir datos es parte de la cultura  del NIH, con políticas en ese sentido que remontan al comienzo del siglo. Los desafíos para  compartir y para la gestión de datos son varios, pero los beneficios, según la Dra. Wilson, son mucho mayores. “El intercambio de datos es esencial para acelerar la traducción de los resultados de investigación en conocimiento, productos y procedimientos para mejorar la salud humana”, afirmó.

“La Agenda 2030 en Brasil: cuales contribuciones la ciencia puede ofrecer”, fue el tema de la conferencia proferida por Henrique Villa da Costa Ferreira, de la Secretaría Nacional de Articulación Social de la Secretaría de Gobierno de la Presidencia de la República, el día 6 de diciembre.

ferreiraFerreira afirmó que debemos comenzar ahora a hacer los cambios que queremos para el Brasil de 2030[2]. “Esta Agenda es de hoy”, afirma. Haciendo referencia al discurso de Ban Ki-moon, ex Secretario-General de la ONU, Ferreira reitera que la Agenda 2030 es absolutamente integrada, con objetivos en diferentes áreas que son articulados entre sí. “Para Brasil, este es un desafío adicional, pues tenemos una política fuertemente sectorizada”, afirmó.

“La Agenda 2030 tiene una marca digital fuerte de la sociedad brasileña”, declara Ferreira. De acuerdo con el experto, la Agenda 2030 global nació desde abajo, por un proceso en el cual los países fueron ampliamente consultados.

El primer gran desafío indicado por Ferreira para la implementación de la Agenda 2030 en el país es la internalización de los ODS. Es decir, es necesario traer los objetivos propuestos del plan global para el nacional, a través de una fuerte gobernanza nacional, adecuación de las metas al contexto brasileño y definición de indicadores para evaluar el encaminamiento internamente, así como la posición del país en relación a las demás naciones. “Brasil debe ir más allá. Las metas de la Agenda 2030 son amplias, debemos adaptarlas al contexto brasileño pensando en el país que queremos en 2030”.

Esa parte del trabajo anda bien, según Ferreira. Por ejemplo, la meta 3.1 global prevé la reducción de la tasa de mortalidad materna para menos de 70 muertes por 100 mil nacidos vivos. La propuesta de adecuación brasileña prevé que ese máximo sea de 30 muertes maternas por 100 mil nacidos vivos, dado que en el 2015 Brasil ya tenía una RNM de 62 para 100 mil – y el Ministerio de la Salud preveía una reducción de 51% de la RNM hasta 2030.

El segundo desafío, más complejo según Ferreira, es la cuestión de la interiorización. “Estamos hablando de un país de proporciones continentales. Necesitamos traer estados y municipios para el proceso”, afirmó.

El aumento de las inversiones en investigación y desarrollo es apuntado por Ferreira como esencial para un desarrollo realmente sostenible. Actualmente el país invierte 1,27% del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia, tecnología e innovación (CT&I), pero, de acuerdo con el experto, es necesario alcanzar el 2%.

Ferreira citó algunos ejemplos de éxito de la ciencia brasileña, con gran impacto en la economía nacional en los sectores de energía renovable, clima, bioeconomía, agua y agricultura – Brasil ya es responsable por 6,5% de las publicaciones en ciencias biológicas y agrícolas en el mundo.

“CT&I son fundamentales para la equidad, especialmente en un país tan desigual como Brasil”, afirma. El experto recuerda que existe una Estrategia Nacional de CT&I vigente para 2020, que converge en varias partes con la Agenda 2030 y que “tendrá la Agenda como base para su desarrollo de ahora en adelante”.

Los conferencistas magistrales presentaron evidencias de cómo la gestión eficiente de la información y la investigación científica en países de escenarios tan distintos como los Estados Unidos, Ecuador y Brasil, pueden apoyar efectivamente a la Región como un todo a alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030 y, en algunos aspectos, posiblemente superarlos. Como afirmó la Directora de la OPS/OMS en su discurso inaugural, “ASSA 2030 es un llamado de acción colectiva para alcanzar elevados niveles de salud y bienestar para los pueblos de las Américas. El trabajo de cada uno puede contribuir críticamente para informar decisiones complejas en todas las áreas de políticas públicas en salud. Permitan que el lema ‘atender a todos y no dejar nadie para atrás’ invada nuestros sueños y objetivos en dirección a la justicia social y salud y bienestar para todos”.

 

[1] La NLM, creada en 1836, es la biblioteca médica más grande del mundo. Sus servicios esenciales incluyen la adquisición, la preservación y la diseminación de información; la conducción de investigaciones sobre información en salud; y el desarrollo y formación de recursos humanos en el área. A lo largo de su historia, la institución ha invertido en métodos y tecnologías que permiten una mejor gestión de la información – pasando por la indexación, hasta la mitad del siglo XX, la digitalización, el uso de la red y más recientemente, desde 2016, los datos.

[2] Henrique Villa C. Ferreira también es secretario-ejecutivo de la Comisión Nacional para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (CNODS), creada en 2016 por el Gobierno Federal y formada por representantes del gobierno, academia, tercero sector y sector privado. Ferreira afirma tratarse de un conjunto de actores con el compromiso de implementar la Agenda 2030 en Brasil, asociados a órganos reguladores que acompañan el cumplimiento del plan de acción propuesto, haciendo referencia al plan producido por la Comisión para implementar la Agenda 2030 en el país, con estrategias, plazos y metas nacionales.

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