Boletín BIREME n° 27

Contribuciones de los conferencistas en los ejes temáticos del CRICS10 y la Agenda 2030

El programa científico del CRICS10 fue desarrollado en siete ejes temáticos transversales que aportan evidencia, iniciativas y experiencias que contribuyen para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y, en especial, la Agenda de Desarrollo Sostenible de las Américas (ASSA 2030).

Cada uno de los ejes temáticos contó con una mesa redonda con tres a cuatro conferencistas, un coordinador y un relator. Presentaremos a seguir un resumen de los temas discutidos y de las principales conclusiones de cada mesa redonda.

Ciencia Abierta

Los desafíos de la ciencia abierta en el contexto de la salud fueron el tema de la mesa realizada el miércoles (5) por la mañana. “Estamos en un momento en que los datos ganan centralidad en las discusiones sobre investigación y salud, y eso incluye los ODS”, afirmó el Dr. Maurício Lima Barreto, del Centro de Integración de Datos y Conocimiento para la Salud, de Fiocruz Bahía, Brasil. De acuerdo con el investigador, el monitoreo de los indicadores del Objetivo 3 de la Agenda 2030, de promoción de la salud, es esencial para enfrentar los desafíos en los escenarios de nuevos riesgos y enfermedades crónicas. “Aún no se han ofrecido respuestas oportunas y en buen tiempo para los problemas de salud que aparecen en la actualidad”, alertó.

Barreto afirma que está en curso un cambio en el paradigma relacionado a los datos, lo que ha modificado las prácticas de investigación. “Entender los datos es fundamental para comprender los fenómenos y problemas sociales”, defiende. Además, Barreto propone un “sistema de información humana” integrado por los varios estratos (“camadas”) de información disponibles sobre individuos, en el cual los datos del curso de vida de cada persona podrían ser analizados en sistemas de big data. “El desarrollo de estos sistemas permitiría la interconexión entre la práctica profesional y científica”, sugiere.

ciencia-abertaJuan Mariano Fressoli, del Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT), Argentina, considera que la información científica es abundante, pero las instituciones continúan cerradas y no están preparadas para trabajar en este nuevo escenario. “Si no logramos superar la pos-verdad y las islas de participación, no podremos evolucionar en dirección a los ODS”, pondera. Para Fressoli, la ciencia abierta debe ser entendida más allá de los datos, ya que también está presente en una diversidad de proyectos, como los de participación ciudadana, software libre y evaluación por pares abiertas. El investigador llama la atención al hecho de que, actualmente, apenas cuatro revistas de la Región conducen evaluación abierta – tres en Brasil y una en Argentina – lo que implica reflexionar sobre el tema. “Debemos transformar nuestras prácticas y formas de trabajar, porque estamos pensando en las tecnologías del siglo XXI, pero con la mentalidad del siglo XX”, desafía. Para Fressoli, no existe un roadmap para ciencia abierta que sirva para todo el mundo; cada país debe definir modelos que quepan en su realidad.

¿Qué tipos de datos serán abiertos, para quien y para qué? Los cuestionamientos fueron levantados por Claudia Bauzer Medeiros, de la Universidade Estadual de Campinas, Brasil, y miembro de la coordinación del Programa eScience e Data Science de Fapesp. La investigadora defiende que la curaduría es esencial para el gerenciamiento de los datos. De acuerdo con Medeiros, la ciencia abierta va más allá de documentos, como artículos científicos – debe darse a nivel de metadatos, y estos deben ser posibles de compartir. Además de la curaduría, Medeiros destacó la importancia de considerar el contexto de los datos, del punto de vista de su colecta y de su uso. “El punto de vista define la colecta, el uso y el compartir de los datos”, recuerda. Y alerta: “pensar en conocimiento abierto implica apertura personal y mental”.

La mesa Ciencia Abierta fue coordinada por Paula Xavier, de la Coordinación de Información y Comunicación de Fiocruz; “una articulación regional y nacional es esencial para la ciencia abierta en salud”, pondera, al listar los varios desafíos presentados por los conferencistas.

Gestión de la Información

Adriana Cybele Ferrari, Directora de la Federação Brasileira de Associações de Bibliotecários (Febab), resaltó la importancia del tema para el contexto brasileño, dado que el 7,2% de la población del país es analfabeta y que el índice de lectura nacional es bajo, de 4,96 libros por habitante/año. Según Ferrari, las bibliotecas están relacionadas con el ODS 16, cuya décima meta es asegurar el acceso público a la información. En el mundo, existen 320 mil bibliotecas públicas y más de un millón de bibliotecas parlamentares, universitarias, entre otras. En el contexto brasileño, Ferrari explica que existen “muchas iniciativas desarrolladas en bibliotecas en territorio nacional que nos ayudan en el sentido de alcanzar los ODS”, refiriéndose a las iniciativas reunidas en la publicación de la Febab ‘Bibliotecas para un mundo mejor – Agenda 2030’.

En relación a comunicación científica, Eloy Rodrigues, de la Universidade do Minho, Portugal, argumentó que actualmente la misma está dominada por grupos editoriales desde la investigación hasta la descubierta y la publicación y que, por este motivo, está cada vez más cerrada. “Es necesario reforzar y expandir el rol de los repositorios y de las instituciones y comunidades a las cuales están conectados, en la gestión de los resultados de investigación”, defiende. Rodrigues resalta la pertinencia de la declaración publicada conjuntamente por la Confederación de Repositorios de Acceso Abierto y la Unesco en 2016, a favor del acceso abierto, en relación al ODS 9, sobre la construcción de infraestructuras locales que sean sostenibles e inclusivas. “Los sistemas abiertos y distribuidos, como Internet, son más flexibles y sostenibles, además de menos propensos a fallar”, afirma.

gestao-da-informacaoRogério Mugnaini, de la Escola de Comunicações e Artes de la Universidade de São Paulo, Brasil, discursó sobre el histórico y el estado del arte de las métricas académicas, en las cuales están inseridos los indicadores bibliométricos. Según el investigador, la bibliometria está fuertemente relacionada con las políticas científicas, como también con el modo de hacer ciencia. Mugnaini resaltó las diferencias entre la búsqueda pasiva y activa por información científica. La primera está relacionada con la información colectada por investigadores al frecuentar eventos científicos, participar de asociaciones o de redes virtuales, y que configura una “zona-núcleo” de la información en determinada área. La búsqueda activa, por su vez, es configurada por el esfuerzo empleado para alcanzar alguna información de interés, y que configura una zona de dispersión de la información en los campos científicos.

La mesa también contó con la conferencia de Tomas Allen, de la Biblioteca y Redes de Información para el Conocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre los programas de la Organización para promover el acceso a la producción científica para países de bajos ingresos. Allen resaltó la importancia de revisiones sistemáticas para diseminar las evidencias científicas y generar orientaciones que puedan llegar a las personas de una forma general, como por ejemplo, pacientes y profesionales de salud.

La mesa fue moderada por Ian Roberts, también de la Biblioteca y Redes de Información para el Conocimiento de la OMS, y con la relatoría de Ileana R. Alfonso Sánchez, del Centro Nacional de Información en Ciencias Médicas, Infomed, Cuba.

Gestión del Conocimiento

Vivimos actualmente en plena revolución de la información. ¿Pero cómo utilizar la tecnología para la educación y la capacitación de profesionales de salud? Para Erica Frank, de la Universidad de British Columbia, de Canadá, la educación de calidad está presente en diversos ODS, incluso en el ODS 3, relacionado a la salud. “Profesionales de salud más calificados apoyan en la reducción de enfermedades”, pondera. La investigadora recuerda también que la educación es fundamental para alcanzar los ODS 16, relacionado a la paz, inclusión y justicia; y ODS 17, que enaltece la cooperación global para el desarrollo sostenible y también para la capacitación de recursos humanos.

Frank presentó casos de éxito de NextGenU.org, plataforma que promueve el acceso a cursos en-línea sobre diversos temas de salud y en varios idiomas. La iniciativa reúne a participantes de todos los continentes y colaboradores como los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), la Facultad Americana de Medicina Preventiva (ACPM) y el Banco Mundial. Según la investigadora, la evaluación por pares es uno de los aspectos cruciales de los cursos, y los datos obtenidos revelan que la capacitación promueve una mejoría en la performance de los profesionales, atestada incluso por pacientes.

gestao-do-conhecimentoLa tecnología ha sido utilizada para llevar la educación de calidad para un número cada vez más grande de personas y está cada vez más presente en la vida de los profesionales. Para Roberto Pacheco, de la Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil, en la era de la revolución de la información, la alfabetización digital es esencial para el desarrollo de competencias profesionales en salud. “Las profesiones pueden no acabar, pero los profesionales de algunas profesiones pueden no resistir si no se adaptan a la alfabetización digital”, alerta. De acuerdo con el investigador, la alfabetización digital todavía no es un concepto cerrado, pero configura un desafío multidimensional, cuyo aprendizaje acompaña a lo largo de la vida – aún si el proceso es distinto para los llamados nativos digitales y los “nuevos alfabetizados”.

Fabio Tarasow, Coordinador del Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías de Flacso, en Argentina, fue el tercer conferencista de la mesa y habló sobre el futuro de la educación en el contexto de la virtualidad. “Los ambientes virtuales permiten generar propuestas formativas de alta calidad”, afirmó. Según el investigador, existe un crecimiento exponencial de aplicaciones y plataformas educativas – pero si muchas de ellas son de hecho innovadoras, otras apenas replican los “virus” de una educación ultrapasada, en la cual los estudiantes deben únicamente escuchar y repetir, y en la cual la información acaba por no transformarse en conocimiento. “El conocimiento es una construcción personal. La información por sí misma no genera el cambio fuera de un contexto”, argumenta. Para Tarasow, la fuerza de la tecnología reside exactamente en la posibilidad de dar forma a diferentes tipos de actuación e interacción que ultrapasan los modelos tradicionales de aprendizaje. “El futuro de los ambientes virtuales no es la tecnología, pero es lo que da sentido al uso de la tecnología”, finaliza.

Esta mesa contó con  Eliane Pereira dos Santos, Asesora Regional en Gestión del Conocimiento y Redes, OPS/OMS Sede, como Relatora y Gabriel Listovsky, del Campus Virtual de Salud Pública de la OPS/OMS Panamá como Coordinador. El mismo hizo una breve contextualización de las presentaciones y señaló los desafíos de la transferencia de conocimiento y del impacto de este conocimiento para el perfeccionamiento de los recursos humanos en salud, que son las piezas fundamentales para los ODS y para la cobertura universal en salud.

Innovación y Salud digital

Según Alain Labrique, de John Hopkins University, EUA, aplicaciones de intercambio de mensajes y otros servicios desarrollados con funciones específicas son poderosas herramientas para ampliar el acceso a la información en salud. El premiado investigador presentó varias aplicaciones de eSalud que están siendo utilizadas en las más variadas regiones del mundo para reducir las inequidades en salud. En África del Sur, aplicaciones móviles  para smartphones están siendo utilizadas para el monitoreo de mujeres gestantes. Otros ejemplos engloban aplicaciones que recuerdan a los pacientes con enfermedades crónicas cuando deben tomar su medicación, posibilitando el monitoreo de la adhesión al tratamiento; sistemas para la capacitación de trabajadores de salud en lugares remotos; y programas que optimizan la distribución de vacunas. “Debemos pensar en la salud digital como una forma de dar escala para lo que sabemos que funciona”, enfatiza.

Lyda Elena Osorio Amaya, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, en Colombia, presentó el proyecto “Calculadora de Dengue”, desarrollado por un equipo multidisciplinar. Según la investigadora, se trata de una aplicación para el diagnóstico de la enfermedad (para diferenciarla de otras con síntomas similares como fiebre amarilla, Zika y Chikungunya) de fácil uso y amplio acceso, basada en algorítmicos clínicos. “El desarrollo de aplicaciones móviles es una ventana de oportunidad para la salud digital”, afirma. Amaya resalta todavía la importancia del trabajo conjunto entre el sector público y privado, incluyendo la academia, industria, financiadores y servicios de salud, para el desarrollo de productos para el área.

inovacao_saude-digitalLas tecnologías también juegan un rol importante en los procesos de aprendizaje y de desarrollo de capacidades en la formación de futuros profesionales de salud. Según Welbert de Oliveira Pereira, del Centro de Innovaciones Tecnológicas del Hospital Israelita Albert Einstein, en Brasil, los jóvenes que ingresan a la universidad actualmente son nativos digitales y ya tienen la tecnología incorporada en su cotidiano. Pereira cuenta que la institución invierte en nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) en el proceso de capacitación de los estudiantes de medicina de la institución. “Cuando uso tecnología en la clase  para enseñar, pierdo menos tiempo con cosas que hoy en día son hechas por la máquina, y gano tiempo con mis alumnos”. Pereira cuenta que en la jornada del alumno, muchos de los procesos son mediados por las TIC, incluso algunos relacionados al desarrollo de habilidades no cognitivas, como la autoevaluación, la evaluación de los profesores y por pares. “La tecnología debe ser un instrumento, no un fin. Debe ser usada solamente cuando tenga un impacto real en el aprendizaje”, enfatiza.

La mesa tuvo como Relatora a Verônica Abdala, Gerente de Servicios y Fuentes de Información de BIREME, y Coordinación de Renato Murasaki, Gerente de Metodologías y Tecnologías de la Información de BIREME, quién resaltó que “mantener el individuo en el centro y considerar el contexto de las TIC es importante para reducir las inequidades en salud”.

Intersectorialidad

El tema “movimiento” caracteriza bien las conferencias y discusiones que ocurrieron en el ámbito de la mesa sobre intersectorialidad, realizada en la mañana del segundo y último día del Congreso. Diego González, Director de BIREME, abrió las presentaciones, relatando experiencias intersectoriales en salud en América Latina y el Caribe. Entre ellas, dos casos de éxito en Argentina – la reglamentación para la rotulación obligatoria de grasas trans en alimentos y el programa de reducción del consumo de sal en el país. “Si todos los sectores trabajaren juntos, de forma alineada y sinérgica, podemos alcanzar un gran éxito”, afirma. Según el Dr. González, uno de los principales desafíos es la documentación de experiencias, a través del registro de evidencias cualitativas y cuantitativas. “Las redes pueden aumentar el intercambio de buenas prácticas y, después, el impacto de las medidas”, dijo. El Director de BIREME propone que la institución tenga un rol central en la articulación de esas redes, creando plataformas para la documentación de buenas prácticas intersectoriales en salud, y aumentando su visibilidad.

Ricardo Pérez Martínez, de la División de Publicaciones y Servicios Web de la Cepal (Comisión Económica para América Latina), en Chile, recuerda que la Agenda 2030 es compleja y amplia – y avanzar en sus 169 metas y 231 indicadores “requiere políticas públicas que extrapolan sectores e instituciones”, afirma el especialista. La Comisión lanzará en breve el tercer informe sobre los avances de los ODS para la Región. El documento trae la cartografía de las estructuras nacionales y mecanismos de coordinación para la implementación de la Agenda 2030 en América Latina y el Caribe, partiendo de informes nacionales voluntarios de 21 de los 33 países. “Verificamos que el planeamiento está siendo usado como instrumento para implementar la Agenda 2030”, relata. Según Martínez, los ODS 7, 8, 11, 14 y 16 aparecen con frecuencia en los planes nacionales de desarrollo a largo plazo.

intersetorialidade2La importancia del planeamiento intersectorial para aumentar la empleabilidad de los jóvenes fue tema de la conferencia impartida por Alejandra Sáenz, subsecretaria de Asuntos Institucionales de la Organización Internacional de la Juventud de Iberoamérica, en España. Actualmente, el mundo cuenta con la mayor población joven de la historia – 50% de la población mundial es formada por jóvenes con menos de 35 años, siendo que 90% de ellos están en países en vías de desarrollo. En 2025, los jóvenes serán 75% de la fuerza global de trabajo. “Debemos hablar de los jóvenes en  plural, pues las realidades nacionales que alcanzan esa población son muy distintas entre los países de Iberoamérica”, enfatiza.

De acuerdo con Sáenz, existe una gran dificultad de acceso al mercado de trabajo – 40% de los desempleados son jóvenes y la tasa de desempleo de esa población es tres veces más elevada que la de los adultos. Además, en muchos casos las condiciones de trabajo son precarias, muchos de los jóvenes se encuentran en condiciones de trabajo informal, los salarios son bajos y las transformaciones de los sistemas de previdencia muestran un futuro incierto. Con el objetivo de crear un espacio de conocimiento sobre la cuestión del trabajo entre jóvenes y monitorear el ODS 8, el Pacto Iberoamericano de la Juventud 2030 estableció un observatorio del empleo y de iniciativas empresariales, integrando la academia, los sectores público y privado y otros organismos. “La juventud debe ser vista como instrumento de transformación”, afirma Sáenz.

Por fin, Victor Rodrigues Matsudo, del Centro de Estudios del Laboratorio de Aptitud Física de São Caetano do Sul, discursó sobre la intersectorialidad para la promoción de la actividad física en la población. Matsudo presentó el proyecto Agita São Paulo, el cual lidera hace 22 años, y que cuenta con aproximadamente 350 instituciones asociadas de las áreas de deporte, educación y salud, como también de planeamiento urbano, transporte, entre otros.

En los días actuales, 5.3 millones de muertes en el planeta están relacionadas al sedentarismo – la segunda principal causa de muerte mundial. La actividad física reduce las chances de infarto del miocardio, cáncer, accidente vascular cerebral, los índices de presión alta y de colesterol. Según Matsuda, un poco de ejercicio físico practicado diariamente provoca muchos beneficios para la salud. “Cada paso cuenta”, afirma. Las acciones de Agita São Paulo en asociación con las municipalidades han resultado en mejorías en los índices de sedentarismo y de accidentes vasculares, por ejemplo, en las ciudades de São Caetano do Sul, Sorocaba e Ilhabela. El programa se ha transformado en una red internacional, Agita Mundo, con la participación de 73 países.

Investigación y Comunicación científica

Iveta Simera, del Centro de Medicina Tropical y Salud Global de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, participó del evento virtualmente, presentado la Red EQUATOR, plataforma que agrega y conecta grupo de investigación en salud y funciona como una biblioteca virtual para compartir buenas prácticas en investigación. “El portal de la Red EQUATOR tuvo más de 6 millones de accesos en 10 años, lo que demuestra su utilidad y visibilidad”, afirma Simera. La plataforma también ofrece herramientas y directrices para la producción de relatos de diversos tipos de estudios en salud.

Simera también presentó la actuación de The Global Health Network apoyando y facilitando la investigación en regiones donde es necesario, pero estas son pocas o inexistentes, especialmente en países de bajo ingreso. Según la investigadora, para alcanzar los ODS de la Agenda 2030, es necesario cambiar la forma como se piensa la investigación. “Mejorar la salud no depende apenas de mejorar la investigación en salud, pero de mejorar todas las investigaciones relacionadas a la salud”, sostiene.

pesquisa_com_cientificaRodolfo Peña, Asesor de Enfermedades Transmisibles de la OPS/OMS en Honduras, discursó sobre la investigación como herramienta para la construcción de políticas públicas en salud en el ámbito de la Agenda 2030. “Cuando hablamos de políticas públicas, debemos considerar los contextos de cada país y región”, dijo Peña, recordando que se trata de un proceso político complejo y dinámico, que implica intereses de diferentes actores sociales. Peña enumeró ejemplos de acciones realizadas en países de América Central, como el caso de los trabajos acerca de la violencia doméstica en Nicaragua. El país presenta altos índices de violencia contra las mujeres – 50% de las nicaragüenses han sido maltratadas alguna vez en la vida, y 1 en cada 5 ha sido víctima de mal trato en el último año. De acuerdo con la meta 5.2 del ODS 5, de eliminación de todas las formas de violencia contra mujeres y niñas, fueron realizados estudios y publicados artículos científicos sobre la realidad del tema en el país. Estas investigaciones generaron materiales educativos, movilización en medios de comunicación y una carta abierta a los diputados, firmada por más de 50 mil mujeres – lo que culminó en una ley integral contra la violencia contra la mujer, en 2013. “Las políticas públicas necesitan investigaciones que generen resultados y recomendaciones que puedan ser colocadas en práctica”, sostiene.

Las metodologías y herramientas para la curaduría de datos científicos fueron el tema de la presentación de Luis Fernando Sayão, del Consejo Nacional de Energía Nuclear de Brasil. De acuerdo con el experto, existe la ciencia visible, que está publicada en forma de artículos, tesis e informes; y la ciencia invisible, que corresponde a todo el proceso de investigación, abarcando la trayectoria de la descubierta, los datos, etc. Sayão estima que 50% de las descubiertas no son publicadas, y afirma que tornar visible esa parte de la ciencia es de suma importancia. “Si esa trayectoria de errores y aciertos es revelada, serán posibles nuevas interpretaciones y reproductibilidad”, analiza.

Además de la tecnología, el gerenciamiento de datos depende de políticas, metodologías y padrones establecidos por la comunidad científica, idealmente a través de un planeamiento previo de la gestión de los datos de la investigación a ser realizada. Así, según Sayão, se vuelve posible la reutilización de las informaciones colectadas para realizar nuevos análisis, asegurando que las inversiones sobre los datos no sean perdidas. “La cuestión de la proveniencia es muy importante para que el científico pueda trabajar con datos generados por otros investigadores”, afirma.

Políticas, estrategias y decisiones informadas

Jorge Barreto, investigador de Fiocruz Brasília en Sistemas de Salud fue el primer conferencista de la última mesa redonda del Congreso. Barreto sostuvo la necesidad de reducir la brecha entre la gran cantidad de información disponible – muchos millones de registros de artículos científicos – y la tomada de decisión. “La pregunta que nos debemos plantear siempre es: ¿cómo tornar ese conocimiento más utilizable?”, cuestiona.

“Muchas veces las agendas de la academia y de la política no son integradas – la academia puede estar mirando hacia un lado, mientras la política necesita de otro tipo de evidencia”, afirmó. De acuerdo con Barreto, el principal desafío para la integración de la evidencia científica al proceso de tomada de decisión reside en el uso de la información científica, cuyo acceso es frecuentemente difícil. “La información puede no estar accesible de diversas maneras – el tomador de decisión puede no tener acceso, no encontrarla o, aunque la encuentre, puede no entenderla o tener la barrera del idioma”. Por eso, según el investigador, es esencial que se lleve a cabo la traducción del conocimiento y que las políticas sean construidas en conjunto, desde su inicio, entre la academia, la sociedad civil y el gobierno, en un proceso dinámico e interactivo. “El conocimiento puede ser global, pero si no es utilizado localmente, no tiene valor”, afirma.

politicas-estrategias-e-decisoes-informadasIslândia Maria Carvalho de Sousa, investigadora de Fiocruz Pernambuco, defiende la investigación cualitativa como forma de aproximación con la realidad local. “Es precisamente en los estudios cualitativos que encontramos los dilemas locales y la contextualización del problema”, sostiene. La investigadora usa como ejemplo de su afirmación sus propias experiencias de campo realizadas con indígenas de la etnia Guarani Kaiowá – que demuestran tasas de tuberculosis cinco veces más elevadas que las de la población negra de Rio de Janeiro. De acuerdo con Sousa, el trabajo cualitativo mostró evidencias sobre los hábitos relacionados con la salud de la referida población que no aparecían en los estudios epidemiológicos, cuyas preguntas seguían una lógica que no era la misma del grupo. “Los investigadores debemos dialogar con nuestros objetos de estudio para una mejor comprensión”, defiende. En la misma línea de raciocinio, y extrapolando para el uso de evidencias en políticas de salud, la investigadora indaga: “Cuantas veces volteamos la mirada al gestor y a su real necesidad?”.

Luis Eugenio Ortiz Muñoz, del Centro de Evidencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, presentó algunas plataformas que facilitan el acceso a las evidencias científicas en salud, a través de la agregación de diferentes bases de datos y de la organización de los contenidos por temas. La plataforma Epistemonikos, por ejemplo, es una herramienta que busca revisiones sistemáticas de investigaciones en salud de todas las bases mundiales. La plataforma L-OVE, por su vez, organiza revisiones sistemáticas en salud por el tipo de pregunta – como tratamiento, prevención, diagnóstico, etc. Las dos son utilizadas por el equipo de Muñoz en un trabajo realizado en conjunto con el Ministerio de la Salud chileno para la elaboración de políticas basadas en evidencias. “El trabajo conjunto de los equipos ayuda el Ministerio a cumplir sus metas en salud”, relata.

Para el Coordinador de la mesa, Ludovic Reveiz, del Departamento de Evidencias e Inteligencia para Acción en Salud (EIH) de la OPS/OMS, las preguntas y respuestas en salud son complejas, pero las tecnologías han ayudado a integrarlas.

Las mesas redondas desarrolladas sobre los siete ejes temáticos del CRICS10 reunieron a cerca de 40 expertos, entre académicos, gestores, tomadores de decisión y funcionarios de organismos internacionales de nueve países en dos días de presentaciones y discusiones, presenciados por más de 550 participantes. Definitivamente, el debate no se encierra con el término del Congreso; las ideas y propuestas sugeridas continuarán motivando nuevos proyectos y colaboraciones, teniendo como objetivo el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 en la Región de las Américas.

  • El CRICS 10 estuvo fenomenal: las mesas redondas así como las actividades satélites contaron con un excelente nivel académico y rigor científico. Felicitaciones a los organizadores y a todo el personal de BIREME.

Responder a Isaías Montilla Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *